Archivo del mes de Diciembre de 2005

El concepto de persona en África Central

Jueves 1 de Diciembre de 2005

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En nuestro proceso de búsqueda para la creación de nuestro nuevo espectáculo “Cuentos del Planeta Tierra”, hemos hallado un interesante artículo en e-Textos, de Virgínia Fons, Profesora titular del Departamento de Antropología Cultural - Universidad Autónoma de Barcelona, titulado “El concepto de persona en África Central”.

Las anotaciones que incluyo a continuación, son las que me han despertado interés dentro del proceso creativo para el espectáculo, y no trato con ellas de hacer un resumen del mencionado y sugestivo artículo.

“Sin bien los conceptos clave debatidos en este artículo pueden llegar a ser aplicables a otras realidades culturales de esta zona atlántica del África central, trataré particularmente la de los ndowé de Guinea Ecuatorial.

La persona no se concibe como divisible o autónoma, como un ser radicalmente distinto de las cosas que lo envuelven. No está dotada de fronteras o de límites. No está fuera del grupo. No es un miembro diferenciado, aunque puede tener una gran cantidad de fuerza (caso del jefe, del guerrero, del cazador excepcional o del brujo).

La persona existe y es lo que es por la acción de los ancestros, de sus parientes y sus “genitores”, de los espíritus y otras fuerzas que convergen.

Son sociedades que admiten la diferenciación pero no por ello la desigualdad social o que las individualidades despunten.

Lo que se intenta es que prevalezca el sistema de reciprocidad y si alguien tiene algún don especial, que éste sea beneficioso para el grupo.

Cuando ilìna y el cuerpo (nyolo) se separan definitivamente es la muerte, iwedi, y el edimo va a formar parte del mundo de los antepasados, malima mua mongo (espíritus de los difuntos) o bedimo.

Se ancestraliza así al difunto enterrado tiempo atrás y éste, con ese título, puede ser solicitado por sus parientes vivos y acudir a ellos para ayudarlos a través de los sueños, por ejemplo.

Mientras el niño tenga la cabeza abierta, su ilìna ve todavía el otro mundo e incluso puede aún volver a él. Por esta razón se hace toda una serie de rituales para que tenga ganas de quedarse entre sus parientes vivos y no quiera volver al mundo de donde proviene.

La persona puede ser vigorizada a través de tratamientos que infunden energía. El evusu necesita comer para regenerar su fuerza y al ser reforzado queda calmado (expresión utilizada por los ndowé), es decir, se vuelve inactivo.

Tanto los brujos como los nganga tienen bevusu considerados potentes como para enfrentarse a un mundo peligroso. Ambos están investidos de la fuerza suficiente para ir y venir del mundo visible al invisible, pero tienen funciones latentes diferenciadas: los nganga hacen cosas extraordinarias a favor del orden establecido, los brujos no.

El ritual del ngoye, de curación, trata siempre de invocar a espíritus a través del sonido de los tambores (ngomo en ndowé) y de los palos de bambú (mbsa), o de despertar a los espíritus que están en el interior de la persona, para que hablen, se les pueda reconocer y que el nganga saque del cuerpo sólo los que la hacen enfermar.

Normalmente, las personas poseedoras de alguna de estas fuerzas (muendi, evusu, elemba, mosunga, monyongo y otras) la transmiten antes de morir. Es un don que es entregado en el lecho de muerte o, una vez convertido en antepasado, a través de un sueño”.

200 años del nacimiento de Hans Christian Andersen

Jueves 1 de Diciembre de 2005

Con El Patito Feo queremos rendir nuestro propio homenaje al gran creador de cuentos para niños. Con esta obra hemos realizado ya más de 220 representaciones.

Acerca de la obra.

El Patito Feo es uno de los cuentos más populares de Andersen, que parece narrar la propia vida del autor. El niño del que todos se reían y al que tomaban por tonto, el joven destinado a la miseria y el olvido.

Él, como el patito feo, pasó hambre y adversidades antes de darse cuenta de que en su interior se escondía el brillo de un ser que iba a vivir más allá del tiempo.

La adaptación de este cuento al teatro de marionetas no es fruto del azar o del mero capricho creador. Hans Christian sólo tuvo un juguete durante su infancia: el teatro de títeres que le construyó su padre. En él inventó sus primeras historias, en él se refugió en la fantasía cuando nada de lo que le rodeaba le llamaba la atención. Aquel teatrillo fue su primera, y durante muchos años, única escuela. Para esas marionetas desarrolló sus primeras historias narradas con muñecos construidos por él mismo.

Así pues, el teatro de marionetas se ajusta perfectamente a esta historia, como si hubiera sido escrita para éste entrañable género.

Acerca del Autor.

Hans Christian Andersen nació en 1805 en el seno de una muy humilde familia. Su padre era zapatero y su madre había tenido que soportar los rigores de la mendicidad durante su infancia.
La familia de Andersen vive en la miseria, rodeados de seres marginados y arruinados, y él se refugia en la fantasía para poder soportar la dura realidad.

Con apenas catorce años, una vez muerto su padre y casada de nuevo su madre, se marcha de casa en dirección a Copenhague, donde cree que olvidará sus penurias. Se equivoca, pues vuelve a rodearle la miseria; sobre todo porque el joven Hans no sabe ni leer ni escribir.

Así se desarrolla su vida hasta que consigue una ayuda para iniciar su instrucción. Es entonces, rodeado de cierto amor y comprensión, cuando comienza la ardua tarea de darle forma a su espíritu.

Desde el momento en que comienza a escribir poemas se convierte de nuevo en el hazmerreír de todos, ya que sus primeros escritos denotan aún su falta de cultura.
Poco a poco, muy lentamente, va alcanzando popularidad y fama con sus escritos, hasta llegar a convertirse en uno de los autores de cuentos infantiles más populares de todos los tiempos.