Guerra en el LÃbano

Cuando veo nuestras anteriores entradas, me sonrojo. Nuestros problemas con las empresas de mensajerÃa y con Telefónica son nada si echamos un vistazo a lo que está pasando en el LÃbano.
En el enlace al final de estas notas tienes algunas fotos de la masacre de niños que ha perpetrado el Estado de Israel en el LÃbano.
Son fotos duras que nos reclaman una atención a la realidad.
Nosotros trabajamos cada dÃa con niños, tratamos de mostrarles el camino a la sonrisa, a la imaginación. Somos los herederos de la tradición del teatro y queremos ampliar la visión que tiene el niño de este mundo y de si mismo.
Pero en esa guerra desigual entre Israel y el LÃbano, hay otras personas que cada dÃa trabajan en mejorar la manera de matar, de asesinar a civiles, de buscar la mejor manera de perpetrar una masacre entre niños e inocentes.
El teatro es un acto de paz que reúne a personas de pensamientos y sentimientos diferentes en una representación que trasciende el presente y nos arropa con toda la tradición teatral de la humanidad. Es un acto de unión.
La guerra, ésta del LÃbano, cualquier guerra, nos mata a todos un poco porque nos separa aún más; y destruye el futuro, también el tuyo y el mÃo.
Mandemos al paro a todos los que trabajan para la guerra, porque su sueldo es nuestra destrucción. Prohibamos a los empresarios de la guerra, porque sus ganancias se alimentan de nuestro espanto.
En este blog solemos hablar de teatro y de niños. Y no he podido dejar de hablar de ésta guerra, porque en ella mueren niños que ya jamás podrán sonreir en el teatro.
Alguna lágrima resbala por mi rostro. Es por este mundo indigno en el que el dinero vale más que una vida, aunque sea la vida que apenas inicia sus pasos, la de los ojos que aún miran con sorpresa.
He tenido que escribir, arrastrado por los ojos de ese niño que ha aprendido a mirar con espanto.
Escupo sobre vosotros, mercaderes de la guerra, porque vuestro futuro es alcanzar nuestra destrucción.
Si quieres ver el espanto: indymedia.org