Archivo del mes de Diciembre de 2006

Leyendas africanas, de Tchicaya U Tam’si

Viernes 15 de Diciembre de 2006

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Son muchos los libros que leímos cuando estábamos creando El Teatro de la Selva. Libros que nos fueron aproximando al encanto de las leyendas africanas.

Este libro de Tchicaya U Tam’si fue el que más nos acercó a la magia que queríamos crear en la escena sobre el continente africano.

Es un libro maravilloso, de verdad puedo decirlo.

Aquí te dejo algunas líneas de la Introducción del libro, que reflejan bien el carácter de las leyendas africanas:

“No me cuesta recordar las veladas de la infancia que fueron de hecho la primera escuela que haya frecuentado. Las leyendas enseñan a ser valiente, los cuentos a comportarse mejor, las adivinanzas y los proverbios a saber sostener una conversación -aunque sólo en cierta medida-. En efecto, es bajo el árbol de las palabras -ceiba y mango- donde se aprende el resto: el gran saber -jurisprudencia y retórica, incluso política-. Mi memoria no embellece nada; no hay más que escuchar…

¿Cómo empieza una velada? Esta noche iremos a la velada en casa de Fulano. Cada uno aporta lo que puede. Éste trae una corteza; dice: “Todavía tiene un poco de resina, pero metedla en el fuego, veréis cómo aligera el aire pesado que se respira esta noche”. Aquél trae consigo unas ramitas que, dice, son lo mejor que aviva el fuego, y en seguida improvisa la maravillosa leyenda de aquellas ramitas. En pocas palabras, todo el mundo está allí.

Ocurre a veces que una sola persona relata y las demás escuchan, puntualizando con exclamaciones, cuando el narrador así lo pide, para estar seguro de que se le escucha. Pero hay que añadir que sólo se atiende a un maestro de la palabra, no necesariamente a un mago de la palabra. A un maestro de la palabra, además, cuya inventiva verbal sea tal que no tenga necesidad de que le apunten, ¡sino tan sólo de un coro o de la presencia de otros para mantener vivo el ritmo de su recreación!

¿Quién puede jactarse de ser el autor de tal leyenda o tal otra? ¡Son necesarias todas las memorias para que las leyendas nazcan y vivan! Las variantes no aparecen tan sólo por pérdidas de memoria que rellenan los agujeros que pueden; las variantes pueden aparecer por la inversión del sexo de los protagonistas, por el cambio de papeles asignados a los secundarios. Es así como se multiplican los ciclos.”

Y así, recreando el ciclo de un grupo de leyendas de Ãfrica, nació la historia de El Teatro de la Selva. Nació en Ãfrica, evolucionó en Madrid y ahora vuelve al gran círculo abierto por los espectadores en cualquier escenario en el que estemos.

Con nuestra obra de teatro, hemos querido alcanzar el mismo objetivo que Tchicaya U Tam’si con su libro “mostrar que remontando el camino de la leyenda es posible alcanzar las fuentes puras y frescas de la cultura tradicional”.

Leyendas africanas.
Tchicaya U Tam’si.
José J. de Olañeta, Editor
ISBN: 84-85354-22-1

El cuento de los tres cerditos

Viernes 15 de Diciembre de 2006

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Cada una de nuestras obras parte de un guión original escrito por nosotros, incluso en los casos en los que se parte de un cuento tradicional.

Adaptamos los cuentos tradicionales ya que, en muchas ocasiones, lo que se quiere contar sigue vigente, pero la manera en cómo se cuenta no.

Puedes comparar, por ejemplo, la sinopsis de nuestra adaptación de Los Tres Cerditos con el cuento tal y como suele ser contando en su versión original:

“Había una vez una madre cerda que tenía tres cerditos. Dándose cuenta de que no podía mantenerlos, les dijo:
-Cerditos, ya sois lo bastante mayores para ir por el mundo y ganaros la vida.
Y los tres cerditos se fueron a buscar fortuna.
El primer cerdito no se había alejado mucho de la casa materna cuando se encontró a un hombre que llevaba un atado de paja.
El cerdito le dijo:
-Buen hombre, dame paja para que me haga una casa.
Y el hombre le dijo la paja para que se hiciera una casa, y en cuanto la casa estuvo terminada se presentó el lobo. Llamó a la puerta de la casa del cerdito y dijo:
-¡Cerdito, cerdito! ¡Ãbreme!
Pero el cerdito contestó:
-¡No, no y no!
Entonces el lobo dijo:
-Si no abres, soplaré, soplaré y la casita derribaré.
Pero el cerdito no le quiso abrir y entonces el lobo bufó y resopló y voló la casa y se comió al cerdito.

El segundo cerdito caminó hasta que se encontró con un leñador con un haz de leña. El cerdito le dijo:
-Leñador, por favor, dame unas ramas para que me haga una casa.
Y el hombre le dio las ramas para que se hiciera una casa, y en cuanto la casa estuvo terminada se presentó el lobo. Llamó a la puerta de la casa del cerdito y dijo:
-¡Cerdito, cerdito! ¡Ãbreme!
Pero el cerdito contestó:
-¡No, no y no!
Entonces dijo el lobo:
-Si no abres, soplaré, soplaré y la casita derribaré.
Pero el cerdito no le quiso abrir y entonces el lobo bufó y resopló y por fin le voló la casa a aquel cerdito y se lo comió.

El tercer cerdito fue más lejos y se encontró a un albañil que transportaba unos ladrillos. El cerdito le dijo:
-Señor, ¿podría darme unos ladrillos para que me haga una casa?
Y el hombre le dio ladrillos para que se hiciera una casa, y en cuanto la casa estuvo terminada, se presentó el lobo. Llamó a la puerta de la casa y dijo:
-¡Cerdito, cerdito! ¡Ãbreme!
Pero el cerdito contestó:
-¡No, no y no!
Entonces dijo el lobo:
-Si no abres, soplaré, soplaré y la casita derribaré.
Pero el cerdito no le quiso abrir y entonces el lobo bufó y resopló, y resopló y bufó, y bufó y resopló, pero no pudo volar la casa del cerdito.
-Esta casita está muy bien hecha- se dijo el lobo-, pero seguro que existe alguna manera de entrar- y así, se puso a dar vueltas alrededor de la casa y se dio cuenta de la existencia de una chimenea.
-Soy más listo que tú, cerdito- y se subió al tejado para bajar por la chimenea hasta el interior de la casa del tercer cerdito.

Pero resultó que el cerdito tenía la chimenea encendida y sobre el fuego estaba un gran caldero de agua hirviendo, y en el momento en que el lobo bajaba por la chimenea el cerdito quitó la tapa del caldero y el lobo cayó dentro. El cerdito volvió a tapar a toda prisa y aquella noche tuvo de cena lobo con nabos, manzanas y manteca recién batida.

Y así fue como en adelante el cerdito vivió feliz”.

Como puede verse en esta antigua versión del cuento, no existe salvación alguna para los dos hermanos y el lobo es devorado por el cerdito más listo y trabajador.

Supongo que este ejemplo explica porqué nosotros adaptamos los cuentos tradicionales, para acercarlos al mundo del niño de hoy y a los nuevos conceptos de la pedagogía.

Puedes descargar también el cuadernillo pedagógico de los tres cerditos, donde encontrarás algo más de información.

La música de la naturaleza

Martes 12 de Diciembre de 2006

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Se ha editado en castellano el sorprende libro de David Rothenberg, titulado ‘Por qué cantan los pájaros. Un viaje al misterio de la música de la naturaleza’.

“Rothenberg no es biólogo o etólogo, sino profesor de filosofía e instrumentista de jazz. Y aunque a lo largo de su ensayo maneja una amplia y actualizada bibliografía científica, sus ambiciones van más allá del propósito de ofrecer una simple exposición descriptiva de la materia.

David llega a la conclusión de que «ninguna función puede justificar la musicalidad del mundo aviar». A partir de ahí, el libro toma unos derroteros más filosóficos que científicos, con los que disentirán posiblemente bastantes lectores. Las reflexiones del autor acaban por cruzarse con otras cuestiones más generales: qué es la música, qué es el placer estético, qué es la belleza. ¿Son algo exclusivo del hombre o desempeñan un papel determinado en el marco global de la evolución?

A sabiendas de que sus tesis corren el riesgo de ser tachadas de antropocéntricas, Rothenberg concluye que los pájaros cantan, entre otras razones, porque les gusta, porque disfrutan con ello, «porque les hace ser lo que son»: «El pájaro está dotado como un virtuoso y adora mostrarlo, explotarlo y gritarlo». Para Rothenberg, esta idea no es incompatible con las teorías de la Biología evolutiva. Todo pasa por dejar de percibir la belleza como un mero accidente de la evolución, un simple efecto secundario, y otorgarle un papel activo, ver en ella un carácter de impulso encaminado a desplegar en cada ser la plenitud de sus capacidades, y al mismo tiempo establecer un marco de equilibrio e interrelación dentro del mundo natural.”

Por qué cantan los pájaros. Un viaje al misterio de la música de la naturaleza.
Autor: David Rothenberg
Edición: Barrabés
Caract: Año 2006, p, IL, 16,4 x 24,8 cms.
ISBN: 84-95744-78-3

Más información sobre David Rothenberg: Redes.Tve

Unicef: Estado mundial de la infancia

Lunes 11 de Diciembre de 2006

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El informe anual de Unicef sobre el Estado mundial de la Infancia se centra este año en la mujer y la infancia. La razón es muy simple: la igualdad entre los géneros y el bienestar de la infancia van de la mano. Cuando las mujeres están sanas, reciben una educación y disponen de libertad para aprovechar las oportunidades que les brinda la vida, los niños y las niñas se desarrollan y los países prosperan, obteniendo de este modo un doble dividendo para la mujer y la infancia.

Puedes descargar el informe completo desde la web de Unicef

El 2007 va bien

Lunes 11 de Diciembre de 2006

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Hace unos días comentábamos que ya teníamos abierta la contratación de actuaciones para el 2007. Y de momento la cosa marcha bien, pues a fecha de hoy ya tenemos contratadas 35 funciones para el año que viene, el 2007.