La divulgación científica, mitad arte y mitad ciencia

nuez

Llego a esta entrada después de leer el muy interesante post titulado Reflexiones sobre la divulgación científica: E=m(o)c(ión)^2.

En él citan una de nuestras obras en el siguiente texto:

Quizás la divulgación debería ser mitad arte, mitad ciencia. Algunas iniciativas recientes que me han atraído por la mezcla de estos elementos son las del Planetario de Pamplona y su Vampiro Espacial, Marimba Marionetas y su Niño que quería ser Harry Potter o Enrique Joven y su novela de intriga científica, El Castillo de las Estrellas.

En principio, agradecer la mención.

Por otro lado, aunque el tema de la divulgación científica me queda lejos, me gustaría decir que estoy plenamente de acuerdo con el autor de la entrada, Víctor R. Ruiz. Soy de los que piensan que acercar la ciencia al ciudadano medio es necesario y beneficioso para todos. Vivimos en un mundo en el que existen aún demasiadas cosas que se mueven por creencias superticiosas, por leyendas urbanas y culturales que nadie sabe porqué aún hoy prevalecen.

La conjunción arte y ciencia es una utopía maravillosa. Acercar la ciencia a la sociedad es acercar la lógica y el razonamiento a una multitud que vive una vida de creencias imposibles.

A veces el arte y la ciencia miramos por la misma ventana. Aunque lo correcto sería decir que el arte y la ciencia miramos por la ventana desde múltiples y diminutas nueces.

Termino con dos frases que no son mías:

Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme el rey de un espacio infinito.

Shakespeare. Hamlet, Segundo acto, Escena 3.

El universo tiene múltiples historias, cada una de ellas determinada por una diminuta nuez.

Stephen Hawking. El universo en una cáscara de nuez, capítulo 3.

La foto la he sacado del blog Rebusca, que te gusta, en una entrada en la que además explican cómo se hace una muñeca con una nuez, entre otras cosas. Redondo.

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