Tipos de títeres: Guante o Guiñol

guiñol

Cuando escribía en Titerenet hicimos José Bolorino y yo una clasificación de las distintas modalidades de títeres que existen, según nuestro criterio.

Hoy hojeando cosas viejas me encuentro con el número 6 de la revista La Mundia (Revista del titella i del teatre animat).

En ella he encontrado también una clasificación de modalidades de títeres.

Me ha parecido interesante transcribir aquí el texto de La Mundia y compararlo con las definiciones dadas en su día por José Bolorino y yo mismo.

Empezamos hoy por el guiñol.

Títeres de Guante o Guiñol.

Definición de La Mundia:

Son los más conocidos y más fáciles de construir. El titiritero introduce su mano en un guante amplio que le llega hasta el codo y que se convierte en el cuerpo del muñeco. El dedo índice se introduce en el cuello, manejando de esta manera la cabeza, y con otros dos dedos, el mayor y el pulgar, maneja los brazos, debiendo mantener los otros dos dedos plegados sobre la palma de la mano.

Sobre la utilización de los dedos hay variantes, por ejemplo ‘la catalana’, que utiliza el pulgar y el índice para manejar los brazos, y los tres restantes se introducen en la cabeza.

Utilizando títeres de guante el titiritero puede manejar dos muñecos a la vez, uno en cada mano, lo que es muy utilizado por los teatros ambulantes de una o dos personas.

Definición de Titerenet:

Son aquellos muñecos que se manipulan colocando la mano en su interior.

Llámanse de guante porque el vestido que llevan se asemeja a un guante y se adapta perfectamente a la mano del titiritero.

Al ser el movimiento del muñeco el mismo que efectúa la mano, les confiere una agilidad sorprendente e inimitable por cualquier otro tipo de muñecos. La continuidad física, entre manipulador y figura traduce directamente el gesto del primero al gesto de la segunda.

En sus orígenes, el espectáculo de títeres de guante era rudo y violento. En Sicilia, es el teatro de Polichinela: elemental y enigmático rito de lucha y muerte.
Punch y Judy en Inglaterra, don Cristóbal Polichinela en España, Petruska en Rusia; en todos ellos el protagonista dialogaba con el público y lo implicaba en una alegre serie de asesinatos que se extienden desde los vecinos hasta los representantes del poder: el policía, el verdugo, y los personajes sobrenaturales: la muerte, el diablo.

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