Elegir el tipo de títere para una obra
Viernes 1 de Agosto de 2008
¿Cómo se elige el tipo de títere que debe utilizarse en una obra de teatro de títeres y marionetas?
Muchas veces se parte de una técnica concreta, por ejemplo, el títere de guante, y otras se realiza la elección del tipo de marioneta según aquello que quieras contar, según el ambiente de la obra y de las acciones que deben desarrollar los títeres.
Por ejemplo, os pongo la manera que tuvimos de llegar al tipo de marioneta -títere con manipulación a la vista- para nuestra obra Robin Hood su alegre pandilla:
Teníamos el propósito de recrear al máximo el ambiente medieval de la obra. Para la música habíamos partido de los trabajos de recuperación de la música medieval inglesa realizados por Paul O’Dette; el guión había nacido del estudio de las transcripciones de la Balada de Robin Hood.
De esta manera, cuando encontramos el grabado del Códice “Hortus Deliciarum” de la Abadesa Herrade de Landsberg -la imagen que encabeza esta entrada- nos dimos cuenta de que debíamos comenzar a diseñar las marionetas y sus movimientos a partir de dicho hallazgo.
En el mencionado grabado del siglo XII se muestra a dos jóvenes manipulando sobre una mesa un par de títeres guerreros protegidos por escudos y sacos, que se baten a las espadas. El estudio del grabado permite suponer que las dos figuras fueran articuladas y que al tirar los muchachos de las cuerdas los guerreros se acometieran con sus armas. No es ni más ni menos que una variación de la técnica de las marionetas romanas conocidas como “bavastels”.
Dichas marionetas romanas, como sucedió con las de origen griego, tenían los brazos y piernas articulados al tronco y una varilla fijada a la cabeza que sostenía a la figura desde arriba. Esta forma de manipulación, que quizás parezca extraña al compararla con la modernas marionetas tiradas por hilos, se mantuvo vigente en los escenarios desde la primera referencia conocida, que data del año 422 a.n.e. en la que un titiritero de Siracusa actúa en la casa de un rico ateniense, hasta finales del siglo XVII.
No estábamos inventando nada, pero nos sentimos satisfechos al recobrar una tradición del teatro de marionetas, olvidada y desconocida en este siglo XXI.


