Archivo de la categoría 'Historia de los títeres'

Historia de los títeres: del Clasicismo a la Edad Media (4)

Domingo 12 de octubre de 2008

Capítulo 4, continuación lógica de los capítulos 1, 2 y 3.

Los ejemplos que atestiguan asimismo el empleo de las marionetas en época medieval resultan bastante numerosos por doquier, como sabe muy bien cualquiera que haya intentado trazar la historia de los títeres. Pero mucho más significativo es un manuscrito del siglo XII, conservado en la Biblioteca de Estrasburgo, que incluye, en una de las miniaturas que lo embellecen, una exhibición de marionetas para ilustrar un pensamiento del rey Salomón sobre la vanidad del hombre, en el que aparecen los ‘manipuladroes’ que a través de cuerdas hacen luchar a dos pequeños guerreros. La miniatura confirma, por tanto, el uso de las acciones para marionetas y la tarea que se les encomienda: narrar acontecimientos que, siempre asombrosos como en este caso, sugieran a través de un símbolo la comprensión inmediata de un pensamiento. No debemos olvidar que la preocupación fundamental era comunicar con los que no sabían leer. O sea, una grandísima mayoría.

Resulta muy curioso, además de interesante, observar cómo en los distintos países europeos en estas Representaciones Sacras empiezan a aparecer también marionetas que representan a personajes del pueblo, como mercaderes o vendedores ambulantes, que interpretan papeles cómicos y chispeantes, que anticipan las representaciones que encontraremos después en el belén.

Historia de los títeres: del Clasicismo a la Edad Media (3)

Viernes 10 de octubre de 2008

Este es el Capítulo 3, iniciado en el Capítulo 1 y Capítulo 2, como es natural…

Con motivo de las festividades más solemnes, en las catedrales y monasterios se utilizaron espacios para construir grandes plataformas sobre las cuales se revivían, en una forma narrativa que contemplaba mímica, música e interpretación, los episodios de la Natividad, la Pasión, la vida de la Virgen y la de los santos. Los protagonistas de la representación eran marionetas construidas con gran pericia, ataviadas con ricos tejidos y cubiertas de joyas.

Uno de los testimonios más importantes de esta costumbre procede precisamente de España: la estatua dela Virgen de Orihuela estaba tan suntuosamente vestida y sus joyas eran tan ricas que suscitó, algunos siglos más tarde, una discusión de carácter religioso llamada sínodo. El episodio nos proporciona testimonio de distinto tipo: la costumbre de representar en las iglesias episodios sagrados, la perpetuación de esta tradición a través de los siglos y el hecho de que, desde aquel momento, se prohibiera el uso de ‘figuritas móviles con hilos llamadas vulgarmente títeres’. ¡Más claro, imposible! ¿O no?

;)

Resulta evidente que las exhibiciones con marionetas servían para contar, para hacer claro y comprensible un hecho o un pensamiento, para dar, a través de las imágenes, un conocimiento constituido también por emociones. El aparato fastuoso y rico que las acompañaba estaba basado en luces, colores y efectos capaces de suscitar la admiración advertida y la devoción apasionada. Algunos siglos más tarde, el teatro llamará con términos modernos, como vestuario, escenografía e iluminación, a todos los mecanismos que en estas representaciones sacras permitían a los ángeles descender del cielo entre nubes doradas, a demonios con cuernos, cubiertos de pieles, aparecer entre llamas y a la Virgen subir hacia la Eternidad entre guirnaldas de flores.

Tradiciones que se remontan a la Edad Media, aunque permanecieron vivas todavía en épocas posteriores, siguen presentes hoy en España -donde se pueden admirar aún un gran número de estatuas religiosas animadas-, en Francia -en el Museo de la ciudad de Cluny existen dos hermosas estatuas animadas: el mal ladrón y la aparición del diablo-, en Polonia -en un monasterio de Cracovia se conservan personajes de la Natividad que se remontan al siglo XII-, en Alemania, en Hungría -donde existe una antiquísima tradición de marionetas religiosas- y en Bélgica, donde el repertorio más antiguo de las marionetas de Lieja está constituido por numerosos episodios de la Biblia.

Historia de los títeres: del Clasicismo a la Edad Media (2)

Jueves 9 de octubre de 2008

Este es el Capítulo 2 iniciado en el Capítulo 1, como suele suceder, casi siempre.

La difusión del Cristianismo y su victoria sobre el paganismo adquiere una gran relevancia respecto a la sociedad y la cultura. En un primer momento, se produce un neto rechazo hacia las marionetas como reacción contra todo lo que recordaba la forma humana, en especial las numerosas estatuas de los dioses pertenecientes al culto antiguo, que por la pureza de sus formas se consideraban indecentes. Pero a continuación, en el periodo llamado de decadencia, los seguidores del Cristianismo demuestran, por el contrario, un gran interés hacia un tipo de entretenimiento que se dirige sobre todo al pueblo y, en especial, a los jóvenes.

Es interesante saber que los Padres de la Iglesia -es decir, quienes difunden la nueva religión a través de sus escritos-, mientras se ensañan ferozmente contra el teatro de actores en carne y hueso a causa del triunfo de la desvergüenza, alaban y aprecian el espectáculo de títeres, que consideran portador de valores morales además de sana diversión.

El Cristianismo, desde su difusión, había introducido algunos símbolos con los que identificar los objetos de culto y hacer comprensibles la enseñanzas de la nueva doctrina. Así, el pez simbolizaba a Jesucristo, ya que en griego las iniciales de ‘Jesucristo Hijo de Dios y Salvador’, formaban la palabra que significa pez. El pastor servía para representar la figura de Jesús, pastor de almas, y las ovejas, a los nuevos adeptos; el cordero indicaba la criatura destinada al sacrificio como Hijo de Dios; la palma, la espiga de trigo y el agua del arroyo eran símbolos de fe, gracia y vida eterna. Con la difusión cada vez más creciente de esta religión también la Iglesia que la predicaba tuvo necesidad de recurrir a las imágenes para poder instruir a la gente, a través de formas con gran potencia visiva, en las verdades de la nueva fe.

Se abandonaron los símbolos -incluso se decretó en un Concilio- y en los lugares de culto se introdujeron una vez más las estatuas; dado que era necesario aleccionar a la gente suscitando al mismo tiempo estupor y maravilla en la renovación del camino de la fe, se recurrió a la animación de las mismas. Así surgieron esculturas que representaban a Dios, la Virgen, Jesús, a santos y mártires que movían la cabeza, los brazos y los ojos, tradición que continuó a lo largo de los siglos y se difundió por toda Europa.

Historia de los títeres: del Clasicismo a la Edad Media (1)

Lunes 6 de octubre de 2008

Volvamos al último personaje que citamos, en la entrada publicada en Titerenet y titulada Los títeres en el mundo antiguo, como ejemplo del interés suscitado por los espectáculos de marionetas durante el Imperio Romano: Marco Aurelio.

La época en la que reina Marco Aurelio, se contempla una Roma muy distinta de la celebrada por los grandes poetas y filósofos que se ocuparon también de los títeres. A la capital del imperio confluyen, procedentes de las provincias sometidas por los ejércitos romanos, diferentes civilizaciones, con sus costumbres, tradiciones, lenguas y cultos religiosos. No se trata sólo de pueblos de antigua cultura como los egipcios, medas, persas, griegos y hebreos, sino también de poblaciones y tribus bárbaras de reciente conquista como cuados, marcomanos, germanos, cimbros y teutones. Los extranjeros se mezclan con los ciudadanos romanos, los nuevos cives conviven con los antiguos.

Divinidades desconocidas ocupan ahora los templos que, uno tras otro, se erigen en Roma. Un fenómeno social y político tan importante no escapa a una forma de espectáculo popular como la del teatro de animación: los marionetistas continúan presentando sus espectáculos en la plazas y, para hacerse entender por todo el mundo, enriquecen su repertorio con acciones mímicas en las que las marionetas danzan y se mueven al sonido de la flauta, acompañadas por la voz de un cantor, dando origen así a una manera diferente de hacer teatro que, como siempre, es hija de los tiempos y los cambios de la historia.

Además, se produce un acontecimiento mucho más importante: la aparición del Cristianismo.

¿Qué es un títere de guante?

Domingo 5 de octubre de 2008

Es un actor muy especial, dada su estructura: una cabeza, dos manos y un cuerpo construido por un tejido, muy fuerte, que recibe el nombre de guante. En sus orígenes se trataba de una tela de trama ancha de escaso valor que se usaba para separar la harina del salvado.