¿Qué es lo más adecuado para el teatro de marionetas?
En la primera etapa del desarrollo del teatro de tÃteres se decÃa que lo más adecuado era desarrollar aquello que no podÃan expresar otros tipos de artes. Aunque hoy dÃa podemos asegurar que es una concepción negativa e incompleta.
Creo que en la actualidad podemos decir que es adecuado para nuestro arte todo lo que está multiplicado, aquello que está reforzado y estilizado.
Podemos decir que el teatro de marionetas, a pesar de su pequeño tamaño, observa el mundo a través de una lupa. AsÃ, si una escena debe producir risa, ésta debe ser una risa muy emotiva. Si hay llanto, las lágrimas deben estar presentes en el rostro del público. Si hay amor, que éste esté por encima de todo.
Para el teatro de tÃteres es más adecuada la caricatura que el dibujo detallado, el expresionismo o el impresionismo que el naturalismo o el realismo.
Esto que digo es teorÃa y como tal cambia con el paso del tiempo. Quiero decir con esto que la teorÃa no debe ser nunca una norma, sino que debe integrar todo lo que se va consiguiendo en la práctica diaria a lo largo de los años.
Creo que es el deber de todos aquellos que nos dedicamos a este arte probar y buscar todo aquello puede servirnos para el desarrollo de nuestro trabajo en los escenarios. Debemos ampliar y profundizar en el arte de las marionetas.
Debemos tener en cuenta que el teatro de muñecos puede utilizar la sorpresa del espectador como una de sus claves para conectar con él.
En el teatro dramático es difÃcil conseguir un efecto sorprendente. Claro que el actor puede dar un salto de un metro, o dar una voltereta, pero está condicionado por sus habilidades fÃsicas. Sin embargo, en el teatro de marionetas los personajes pueden volar, desaparecer de escena, transformarse en otro, volverse minúsculos, deformarse, cambiar de mil maneras.
Debemos desterrar la idea de que el espectador es demasiado primitivo y no nos va a entender. Más de una vez he podido comprobar que el público infantil, o el público popular, tiene más sensibilidad para descifrar lo que ocurre en una escena que otro público ‘culto’ influido por convencionalismos, desfasados en muchas ocasiones.