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Reflexiones sobre el teatro de títeres

Lunes 27 de octubre de 2008

En ocasiones uno tropieza y cae después de leer o escuchar una frase que reflexiona sobre la vida. De tarde en tarde uno encuentra frases así aplicadas al teatro. Algún año perdido se enfrenta a frases como esta, atribuida con o sin veracidad a la que fue nombrada ‘Bailaria del Siglo’: Martha Graham. Vamos que si no es de ella -cuestión harto probable-, será de otro:

“El títere es una emoción, es un sentimiento directo, una metáfora, una imagen que comunica, el títere es un agitador no un agitado.â€

El movimiento de un títere

Sábado 16 de agosto de 2008

La eterna pregunta -tanto para aficionados como para profesionales- es cómo comenzar a darle vida a un títere cuando éste ha salido del taller.

Cuando ya tienes al muñeco entre las manos, lo primero que debes hacer es intentar descubrir el talento del muñeco, es decir, hay que descubrir las capacidades del títere, cual es la impresión que nos causa, cuales son sus capacidades motoras y expresivas. Hay que probar primero qué sabe hacer el muñeco. Es la fase del descubrimiento.

Esta fase es muy importante que se realice antes de que comiencen los ensayos ya que siempre podemos decidir hacer algún cambio en la marioneta para adecuarlo al concepto del personaje que debe tener el muñeco. De ninguna manera puede ocurrir que nuestro concepto diste de la realidad. Ya que si se produce esa distancia uno de los dos debe de ceder, o nuestro concepto o la realidad.

Para acercarnos al personaje que debe encarnar el títere debemos aplicar en nuestro concepto el hecho de que las características del mismo sean lo más amplias posible. No es suficiente con decir ‘es una muchacha bonita’, no podemos decir tan sólo ‘es un hombre malo’. Tenemos que encontrar la síntesis entre el aspecto y la personalidad del muñeco.

Desde luego no es positivo que cojamos el muñeco y enseguida queramos realizar una función completa, porque caeríamos en el error de no caracterizar al personaje, sino que utilizaríamos rasgos universales en el movimiento de la marioneta. De esa manera no tendríamos jamás un personaje, sino sólo un esquema, un arquetipo.

Imagina que tienes entre tus manos a un títere que representa a un duende. Si lo movemos independientemente de su carácter, ese muñeco sólo andará, pero da igual el hecho que sea un rey, un anciano o una princesa. Mediante este procedimiento no animamos al títere, no le damos vida; ese títere es portado por el actor.

Mover a una marioneta ajustada al personaje requiere tiempo. Debemos partir de su carácter subjetivo, tanto interior como exterior, y en el proceso de trabajo tenemos que encontrar la mejor manera con la que poder expresar el carácter del muñeco y encontrar sus mejores características.

La idea debe aflorar en el títere -un objeto inanimado- por medio del movimiento, no sólo a través de la palabra, del texto.

El problema de la adaptación al teatro de títeres

Viernes 15 de agosto de 2008

¿Qué es lo más adecuado para el teatro de marionetas?

En la primera etapa del desarrollo del teatro de títeres se decía que lo más adecuado era desarrollar aquello que no podían expresar otros tipos de artes. Aunque hoy día podemos asegurar que es una concepción negativa e incompleta.

Creo que en la actualidad podemos decir que es adecuado para nuestro arte todo lo que está multiplicado, aquello que está reforzado y estilizado.

Podemos decir que el teatro de marionetas, a pesar de su pequeño tamaño, observa el mundo a través de una lupa. Así, si una escena debe producir risa, ésta debe ser una risa muy emotiva. Si hay llanto, las lágrimas deben estar presentes en el rostro del público. Si hay amor, que éste esté por encima de todo.

Para el teatro de títeres es más adecuada la caricatura que el dibujo detallado, el expresionismo o el impresionismo que el naturalismo o el realismo.

Esto que digo es teoría y como tal cambia con el paso del tiempo. Quiero decir con esto que la teoría no debe ser nunca una norma, sino que debe integrar todo lo que se va consiguiendo en la práctica diaria a lo largo de los años.

Creo que es el deber de todos aquellos que nos dedicamos a este arte probar y buscar todo aquello puede servirnos para el desarrollo de nuestro trabajo en los escenarios. Debemos ampliar y profundizar en el arte de las marionetas.

Debemos tener en cuenta que el teatro de muñecos puede utilizar la sorpresa del espectador como una de sus claves para conectar con él.

En el teatro dramático es difícil conseguir un efecto sorprendente. Claro que el actor puede dar un salto de un metro, o dar una voltereta, pero está condicionado por sus habilidades físicas. Sin embargo, en el teatro de marionetas los personajes pueden volar, desaparecer de escena, transformarse en otro, volverse minúsculos, deformarse, cambiar de mil maneras.

Debemos desterrar la idea de que el espectador es demasiado primitivo y no nos va a entender. Más de una vez he podido comprobar que el público infantil, o el público popular, tiene más sensibilidad para descifrar lo que ocurre en una escena que otro público ‘culto’ influido por convencionalismos, desfasados en muchas ocasiones.

Adaptación de obras para niños y niñas al teatro de títeres

Jueves 14 de agosto de 2008

En las cuatro entradas anteriores nos hemos referido a fuentes para el teatro de títeres para adultos y a continuación podríamos mencionar algo sobre las obras dedicadas a los niños y las niñas.

En el teatro para niños podríamos servirnos de las mismas fuentes que para el teatro para adultos.

Hay obras musicales para niños que pueden utilizarse en el teatro de marionetas, como por ejemplo ‘Pedro y el Lobo’ de Prokofiev.

También podemos utilizar poemas infantiles, canciones populares, cuentos de hadas, fábulas y cuentos de animales.

Los cuentos populares son la expresión de la sabiduría popular. Los personajes que salen en ellos tienen unas características muy interesantes. Para un niño o una niña, la princesa del cuento no es sólo la representante de la nobleza durante la Edad Media, sino que más bien es un arquetipo humano.

Los cuentos populares de todas las culturas del mundo son una fuente inagotable para el teatro de títeres.

Otra fuente la constituyen los cuentos y relatos de ciencia ficción. En este aspecto es destacable la obra de Ray Bradbury.

Obras del patrimonio de la humanidad para títeres

Miércoles 13 de agosto de 2008

En el patrimonio de la humanidad se encuentran los temas que se repiten a lo largo de la historia, como el de Don Juan o el de Fausto; aunque habría que comenzar desde Adán, desde el principio de todas las historias.

Podemos comenzar por citar la obra de Gilgamesh. Es la primera epopeya mundial. Se trata de una excelente obra tanto por su contenido como por la fuerza de su imaginación. Este proyecto se puede realizar de mil y una maneras y a mi juicio el teatro de marionetas dispone de los mejores medios para ello.

Otro de los temas universales es la Odisea. Esta obra se puede utilizar en su totalidad o fragmentada, utilizando escenas por separado. Cada parte tiene una cantidad de ideas interesantes, como su propia historia.

Otra fuente a tener en cuenta es la Biblia. Aunque es un texto que en general se interpreta sólo desde su aspecto religioso. Pero por supuesto, todos sabemos que la Biblia refleja la experiencia humana. Y es por la fuerza de la imaginación que contiene por lo que es adecuada para el teatro de títeres.

Otra fuente a tener en cuenta son los Edda, los cuentos escandinavos.

El tema de Orlando Furioso, también pertenece a este tipo de fuentes, al igual que El Cantar de los Nibelungos.

Y para terminar, citar los temas orientales, entre los que recomiendo la milenaria narración japonesa La Princesa de la Luna.